El 23 de marzo, el Lar Marista de Ermesinde celebró con gran alegría sus 32 años de existencia. Una fecha cargada de significado, memorias y gratitud. Fue un día realmente especial, vivido con sencillez, pero repleto de emoción. Entre sonrisas, intercambios y gestos de cariño, asistieron todos los colaboradores, cuja dedicación diaria da vida a esta casa, y algunos usuarios, corazón de la casa. Juntos construyeron un momento de unión, reflejo del verdadero espíritu marista.
Más que celebrar un aniversario, fue una oportunidad para recordar el camino hecho a lo largo de estas tres décadas. Un camino de desafíos de superación, de conquistas silenciosas y de muchas historias de vida que se cruzaron en esta Casa. Cada persona, que por aquí pasó, dejo su marca, contribuyendo para hacer de este lugar un espacio de afecto, respeto y esperanza.
Que vengan muchos más años para compartir, crecer y vivir nuestra misión. El Lar Marista de Ermesinde continua a ser ejemplo vivo de cuidado y dedicación, donde cada día se convierte en una nueva oportunidad para celebrar la vida.