En educación, el verdadero reto no está en elegir entre cuidar o exigir, sino en aprender a sostener ambas dimensiones a la vez. Cuidar a las personas y a los procesos, sin renunciar a una exigencia que da sentido al trabajo bien hecho. Porque cuando una de las dos desaparece, el crecimiento se resiente y la mejora pierde profundidad.
El pasado 29 de abril tuvo lugar la segunda reunión zonal en la que participaron equipos de dirección y jefatura de estudios, con el objetivo de compartir mirada común, fortalecer el trabajo en red y coordinar líneas estratégicas de cara al curso 2026-2027. La sesión se celebró de manera simultánea en la Residencia Champagnat de Valladolid y en Roxos.
La jornada comenzó con un saludo inicial, seguido de la revisión de la documentación relativa al proceso de matriculación para el próximo curso. A continuación, se abordaron aspectos pedagógicos relevantes, como el desarrollo de la lectoescritura en Educación Infantil y en el primer ciclo de Educación Primaria, junto con la presentación y trabajo sobre el borrador del documento sobre participación escolar.
Entre los temas tratados destacó también la presentación de la lista de cotejo sobre impacto medioambiental, en coherencia con el compromiso de los centros con la sostenibilidad. En el ámbito organizativo, se compartió información sobre las actuaciones en el marco de la LOPIVI, especialmente en relación con el bienestar, así como la reorganización del ámbito eco2social de cara al próximo curso.
Asimismo, se presentaron las acciones formativas previstas para el mes de julio y el curso 2026-2027, junto con la revisión del Decreto 315/2025 sobre comedores escolares y sus implicaciones en los centros. La sesión incluyó también la actualización del documento de digitalización y el análisis de los resultados del grupo focal con alumnado, desarrollado durante la segunda visita a las obras educativas bajo el título “¿Qué nos ayuda a aprender?”.
Avanzar como comunidad educativa implica no conformarse ni con la superficialidad ni con soluciones que no transforman. Supone apostar por las personas, desarrollar su capacidad y sostener un equilibrio entre acompañamiento y exigencia. En un contexto de cambio constante, lo verdaderamente diferencial seguirá siendo nuestra manera de cuidar, de exigirnos y de construir juntos entornos donde aprender tenga sentido.