Del 27 al 29 de enero nos reunimos en el Líbano los coordinadores de misión de Compostela, Ibérica y Mediterránea para seguir dando pasos en el camino compartido hacia Rosey 2028. Fueron unos días de trabajo conjunto y cercanía que nos permitieron conocer mejor las obras educativas maristas del país y continuar avanzando, juntos, en este proceso de confluencia en el ámbito de la misión.
Durante esos días nos reunimos con los equipos directivos de los dos colegios maristas. En el colegio de Jbail-Amchit pudimos conocer de cerca su realidad, cómo se organizan y cuál es su proyecto educativo. Nos encontramos con un centro con más de cien años de historia, reconocido por la AEFE, que combina los programas libanés y francés y acoge a más de 2.200 alumnos. Fue muy interesante ver cómo funciona el colegio por dentro, el papel que tienen los prefectos en el día a día y los distintos itinerarios educativos que ofrecen a los alumnos. También tuvimos un diálogo abierto sobre lo que mejor está funcionando y los retos que afrontan en lo educativo, pastoral, solidario, económico y de personal. Además, nos compartieron lo que esperan de la nueva Provincia Rosey, insistiendo en la importancia de sentirnos cercanos, trabajar en red y colaborar más entre todos los centros.
Después visitamos el Colegio Marista Champville, una obra educativa de referencia en el país, con más de 3.000 alumnos repartidos en ocho ciclos. El equipo directivo nos presentó el plan estratégico 2025-28, resumido en cuatro palabras clave: crecer, incluir, educar y vincular. A partir de ahí nos compartieron sus puntos fuertes y sus desafíos, especialmente en la pastoral, la solidaridad, el proyecto educativo, el cuidado del profesorado y la sostenibilidad económica, siempre teniendo muy presente la situación social y económica que vive el Líbano.
El plan de trabajo de la semana incluyó también una reunión con el Equipo de Animación del Líbano-Siria, en la que pudimos acercarnos a su forma de trabajar y en su papel de acompañamiento y coordinación de las obras maristas de la zona. Fue una oportunidad para conocer los retos actuales en educación, pastoral, solidaridad, protección del menor y gestión económica, destacando la resiliencia de las comunidades educativas y la importancia de seguir dando pasos hacia procesos más claros y una cultura compartida de cuidado y corresponsabilidad.
Uno de los momentos más significativos fue la visita al Proyecto Fratelli en Rmeileh, una iniciativa conjunta de los Hermanos Maristas y de La Salle que acompaña educativa y socialmente a niños, jóvenes y familias en situación de especial vulnerabilidad, especialmente personas refugiadas. Conocimos un proyecto que responde de forma muy concreta a la dura realidad social del Líbano, ofreciendo educación infantil, alfabetización, formación profesional, apoyo psicosocial y acompañamiento a las familias, favoreciendo la inclusión, la convivencia y el acceso a la escuela.
La última reunión tuvo lugar con la comunidad de Hermanos, con quienes pudimos compartir de manera cercana el punto en el que nos encontramos en el proceso de confluencia y presentar la realidad de las tres provincias en cuanto a hermanos, laicos vinculados, comunidades y obras educativas de la futura Provincia desde la realidad actual. Fue un momento sencillo pero muy significativo, de oración, escucha mutua y fraternidad, que ayudó a tomar conciencia del camino recorrido, de los retos que tenemos por delante y de la importancia de seguir avanzando juntos en esta nueva etapa.
Además de los encuentros con las realidades locales, a lo largo de las sesiones de trabajo propias de los coordinadores de misión seguimos profundizando en el proceso de confluencia, en la hoja de ruta de los distintos ámbitos de misión hasta 2028, compartiendo cómo queremos seguir animando nuestras obras.
Han sido unos días de escucha, cercanía y conocimiento de la realidad libanesa, que nos ayudan a seguir avanzando en el proceso de confluencia hacia Rosey 2028.